" Aquí, en Pompeya, mi alma se siente mimada, se estremece
con el poder de la ensoñación de su música, y juega con el
movimiento de sus luces, colores y aromas en una continua
danza de los sentidos.
El ritmo que brota de su jardín me transporta al otro lado del
espejo, donde las emociones son más gozosas y la línea del
tiempo se confunde hasta sentir la eternidad en la palma de la
mano.
su atmósfera es una melodía sugerente que me invade y se
transforma en juegos de esplendor.
Aquí, en Pompeya, reconozco la esencia sensible del arte."